Hace tiempo que compré en un mercadillo semanal un jazmín, por cinco euros. Lo vi bonito, sano, robusto, hasta con algunos jazmines. Lo cargué en la Mercedes y se despidió de sus hermanos de invernadero. Al llegar a mi casa, lo planté en una vieja maceta de barro, lo aboné y lo regué. Y el jazmín, agradecido por esas muestras de cariño, cu
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